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Testimonios sobre Holodomor

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Testimonios sobre Holodomor

                                                                                      

                                                                                                                    Holodomor en Ucrania

1932-33

No sé donde ni como se había perdido el pan; posiblemente lo hubieran sacado fuera de la frontera del país. Una vez confiscado por las autoridades el pan había sido sacado de las aldeas, después lo cargaron en los vagones y lo llevaron, nadie supo adonde. Registraron casa por casa y quitaron totalmente todo hasta la última migaja. Revolvieron las huertas y los sótanos para quitarlo todo. A los campesinos acomodados les habían deportado a Siberia antes de la hambruna, mientras se estaba implantando la “colectivización”. Llegaron los comunistas y lo quitaron todo. Niños llorando, encima les dan latigazos.

Da miedo acordarme de lo que había pasado. Fue simplemente horroroso. Todos los días se quedaron grabados en la memoria, vuelven los recuerdos de día y de noche. El yerno contó que viraba  la cabeza porque no soportaba ver a los muertos que tiraba a la tumba. Las personas como las moscas matadas yacían en todas las partes. La peste era irresistible. En nuestra calle se habían muerto muchos de nuestros vecinos y conocidos. Yo misma no sé como pude sobrevivir y quedarme viva. En el año 1933 la gente había sobrevivido como pudo: recogiendo hierba, bardanas, patatas podridas, haciendo crepes, cocinando sopa de frijoles podridos u ortiga, quitando la goma de los árboles, comiendo a los gorriones, palomas, gatos, perros vivos y muertos. Primero se había comido el ganado y después les tocó a los animales domésticos. Hubo algunos que se habían comido a sus hijos lo que yo nunca podría hacer. Una de nuestras vecinas después de regresar a la casa vio que su esposo muerto de hambre se había comido a su hija, una bebé. La pobre no pudo soportarlo y se volvió loca.

La gente tuvo hinchadas las barrigas y los pies por haber tomado mucha agua para llenar de tal manera los estómagos; lo mismo les pasaba con la piel saturada de agua.

En aquel tiempo castigaban a la persona con 5 cinco años de prisión por un puñado de granos robados. No fue permitido salir al campo aunque los gorriones picaban el trigo. A la gente le fue prohibido.

(De los recuerdos de Oleksandra Nykýforivna Rafalska, nacida en el año 1910, La Ciudad de Zhytomyr).

 

                                                  

           El invierno de los años 1932-1933 fue muy nevado… Las cosechas resultaron inferiores a las de siempre pero las normas de entrega de  productos agrícolas no se habían cambiado. Empezó el hambre…La gente comía a los gatos y perros; del Rosi (río de aquella localidad) sacaron a todas las ranas. A los koljosianos que todavía tenían fuerzas para seguir trabajando les daban shlijta (harina disuelta en el agua), 1 cucharón por persona. Los niños recogían los insectos en el campo y se morían hinchados. A los campesinos con más fuerzas que otros les hacían que recogieran y llevaran a los muertos al cementerio. Ellos colocaban a los muertos en las carretadas como si fueran la leña y después les tiraban a una fosa común. Se podía ver a los muertos en todas las partes: en la carretera, cerca del río y debajo de las cercas. Yo tuve 5 hermanos. En aquellos tiempos en nuestra aldea se murieron de hambre 792 habitantes, en la guerra perecieron 135 habitantes.

(De los recuerdos de Antonina Stepánivna Meleschenko, nacida en el año 1920, La aldea de Kosivka, Provincia de Kyiv).

 

                                                                                

 

Conservo perfectamente la memoria de la hambruna pero no tengo ganas de recordarla. Tanta gente había muerto en aquel entonces. Los  muertos yacían en las calles, en el campo y en los  esteros. En Dereyivtsi vivió mi tío que también se murió de hambre, y la tía, su esposa, que perdió el control de lo que hacía se comió a su criatura. No hubo perros ni se oyó su ladrar: los habían comido a todos.

(De los recuerdos de Galyna Andriyivna Smyrna, nacida en el año 1923, la Aldea de Uspenka, Provincia de Dnipropetrovsk)

 

Vivimos en Obúgiv en la Provincia de Kyiv. Nuestro padre fue un campesino acomodado y por eso nos lo sacaron todo de la casa. Fuimos cuatro hijos. Un día llegó la nota de que hacía falta  llevar  y entregar  la vaca en Vasylkiv, nos resignamos. El caballo  también se murió de hambre.

Primero se murió el padre, después le siguió mi hermano menor. Sufrimos hasta que llegara el calor mientras que el hambre fue irresistible ya que antes nos habían quitado totalmente todo. En la

huerta creció  sólo la hierba. Después se murió mi otro hermano de siete años y pasadas dos semanas se murió el último. Nos quedamos mi madre y yo.

Una mujer Seredyna (Prystanchyja) se comió a su niño.

(De los recuerdos de Oksana Andríyivna Lagodenko, nacida en el año 1921, La Provincia de Kyiv).

                                                    

            En aquel tiempo viví en la aldea de Yaresky de la Región de Shyshatskyy en la Provincia de Poltava. El hambre se había llevado más de la mitad de población en 1933. Fue horrible ir por la aldea y escuchar los gemidos de las personas hinchadas y agonizantes, ver a los muertos. Sepultaban juntas a varias personas ya que no hubo gente para hacer las fosas. No hubo gatos ni perros. La gente se moría trabajando porque a las autoridades no les interesaba si  la persona estuvo hinchada o si había comido. Fue obligatorio ir y trabajar. En caso contrario eres enemigo del pueblo. Mucha gente no  pudo sobrevivir y ver la cosecha del año 1933 que no fue mala. A los demás esperó el hambre todavía mucho más terrible y otros sufrimientos. Empezaron a madurar los cereales. Cada uno llegaba al campo como podía. La verdad es que este camino estuvo lleno de cadáveres, algunos no habían podido llegar al campo, algunos se atragantaban con grano y morían enseguida.

Los guardacampos descubrían, quitaban y pisoteaban las espigas recogidas, daban paliza a la gente, pasaban por sus casas y sacaban totalmente todo. Lo que no fue posible quitarle a la gente se lo quemaban.

(De los recuerdos de Galyna Mefódiyivna Gubenko, nacida en el año 1922, La Provincia de Poltava)

 

 





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